.46.

No sabía por qué, pero algo en su interior la hizo decidirse por la mentira.

—No, no lo hice —respondió con aparente calma—. Estaba demasiado ocupada limpiando la casa y, como íbamos a salir, no me molesté en revisarlo.

Oliver asintió, sin darle más importancia.

Pero Maya no pudo evitar preguntarse…

¿Quién demonios era "Bebé"?

—Está bien, creo que será mejor que te prepares para que podamos irnos y visitar las casas que encontramos —dijo Oliver.

—De acuerdo —respondió Maya antes de caminar haci
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