.45.
No podía creer que Oliver estuviera dispuesto a hacer eso por ella.
Pero no.
No había manera de que Carl terminara en una jaula.
Solo pensar en ello hacía que su corazón se encogiera.
Sin embargo, Carl era la mascota de Oliver, y al final, la decisión era suya.
Aun así, una idea comenzó a formarse en su cabeza.
—Oliver, en realidad tengo una idea —murmuró Maya—. Aunque solo es una sugerencia, y depende de ti si quieres considerarla.
Le sostuvo la mirada, esperando su reacción.
—Sí, claro. ¿De q