Rodrigo Montalbán
—Perdóname, Ro —Ellie no deja de disculparse, su voz temblorosa y llena de angustia.
Me siento muy mal porque ella no está tan feliz como yo con la noticia de que seremos padres, pero entiendo la situación.
—No tengo nada que perdonarte, hermosa —digo, tratando de consolarla.
—Estoy embarazada de tu hermano —replica por milésima vez, su voz quebrándose.
Debo arreglar esto o mi hijo me llamará tío, pero si le digo la verdad terminará odiándome y no puedo permitirlo, ahora meno