Elizabeth Romano
—¿Por qué esa cara? —me pregunta Ximena cuando me ve, notando mi expresión preocupada.
—Volvió Ro, ya le dije todo —respondo, todavía con el peso de la confesión.
—Eso es genial, Ellie. Te mereces ser feliz con él —dice Ximena, con una sonrisa de apoyo.
—¿Crees que yo pueda ser feliz? Fui la mujer de su hermano —digo, dudando de mi propio futuro.
—Ellie, nada de esto es tu culpa. Solo fue sexo y él prácticamente te obligó —responde, intentando consolarme.
—Solo quiero el