Elizabeth Romano
—Quiero que los niños y tú vivan con nosotros —me pide mi abuelo por décima vez en el día.
No me gusta contradecirlo, pero no quiero volver a esa casa en la cual viví un infierno. Tampoco se me antoja pelear con mi ex suegra todo el tiempo. Sobre todo ahora que tengo dos bebés.
—Por favor, Ellie, te juro que Lucrecia no te molestará. De hecho, ella en un viaje. Tu casa es muy pequeña, amor; no hay espacio para los gemelos. Debes entender que todo lo que yo poseo es de ustedes.