Me dormí esperando a mi príncipe. Habría querido que me despertara con un beso, pero eso no ocurrió.
Me despertó doña Rosalba con su llanto. Noté que tenía los ojos hinchados, como si hubiera estado llorando toda la noche. Sentí un extraño déjà vu, recordando la noche en que murió mi abuelo.
—¿Qué pasó? —pregunté con preocupación al ver su expresión desolada.
—Rodrigo tuvo un accidente —me informó entre sollozos, apenas pudiendo pronunciar las palabras.
Esas palabras detuvieron mi mundo. El ter