Luciana, aún en el suelo, apenas podía contener su desesperación mientras Carla sostenía a la bebé. Carla, con una expresión sádica, extendió a la pequeña hacia ella y, al entregársela, de inmediato le apuntó a la cabeza con un arma, lista para disparar.
Chris, que había logrado acercarse en silencio, levantó su arma y apuntó a Carla, su rostro oscuro por la ira.
—¡Suéltala o esto termina ahora! —rugió con una frialdad que hizo temblar a Carla, aunque ella mantuvo el arma firme.
En un ins