Las próximas 24 horas.
Gala no podía contener las lágrimas mientras miraba por la ventana, desesperada. Santiago estaba a su lado, tratando de calmarla, pero él mismo estaba inquieto, preocupado por el silencio que envolvía a su familia.
—Necesito ver a mi bebé… —murmuró Gala, su voz temblando de angustia.
—¿De quién es ese bebé, Gala? —le espetó Santiago, un toque de frustración y celos en su tono—. ¿De uno de tus amantes?
Gala lo miró, sorprendida por la acusación, pero antes de que pudiera responder, la puer