Estaba completamente desnuda, envuelta apenas en una sábana que me daba una mínima sensación de protección. Observé con incredulidad mientras Raegan se abrochaba el pantalón, sin rastro de arrepentimiento en su rostro, como si lo que acababa de hacer no tuviera la menor importancia. Mi cuello y mis senos estaban marcados de moretones, y cada doloroso recuerdo de lo ocurrido me hacía sentir más vulnerable y rota. Sin embargo, él parecía satisfecho, con una mueca arrogante que me daba ganas de gr