Mariana continuaba sollozando desconsolada mientras Santiago, con manos temblorosas y el rostro desencajado, la ayudaba a ponerse de pie.
—No puede ser… mamá no puede estar muerta —murmuró Santiago, tratando de entender lo que estaba pasando.
—No, Santi… no es mamá… es Alessio… —sollozó Mariana, con lágrimas rodando por su rostro.
Christhopher se quedó inmóvil, sus ojos bien abiertos y su expresión incrédula. No podía procesar lo que acababa de escuchar. Alessio… su mejor amigo, la person