Los meses transcurrieron en un clima de tristeza y tensión constante para todos. Elizabeth seguía en coma, atrapada en ese limbo donde su vida parecía colgar de un hilo, mientras su familia sufría la incertidumbre de su recuperación. Rodrigo no se movía de su lado, permaneciendo horas en la clínica, como si su sola presencia pudiera atraerla de vuelta a la realidad. Su devoción era evidente, pero también había dejado todo lo demás en suspenso; el negocio, la familia, su propia vida. Cada día, é