Me acerqué al despacho de Raúl con la intención de hablar, pero al llegar, lo vi besándose con Carla. La sorpresa me golpeó al principio, pero la sensación pronto se transformó en una amarga diversión. Una risa se escapó de mis labios antes de que pudiera contenerla, resonando en la habitación. Sabía muy bien que eran amantes, y la escena era tan patética como predecible.
—.¿Interrumpo?. —pregunté con ironía, disfrutando del desconcierto que mi presencia había causado.
Carla y Raúl se separaron