—Estás muy raro, ¿te sientes bien? Estás demasiado amable —le dije a Ricardo.
Él ríe. —¿Sabes lo que es fingir, Ellie? Además, si te tengo contenta, me dejarás hacértelo toda la noche.
—Ya eres tú, el maldito ninfómano.— Rodeé los ojos
—Esa palabra no existe para referirse a los hombres.— Explica.
—Perdón, no sabía que te habías tragado la RAE.— Me burle.
—Me sorprende que conozcas esa palabra.
—Ser mesera no me hace ignorante.— Le aclaré.
—Vamos, se hace tarde.
Me deslicé en un vestido blanco