Christhopher y Alessio no tardaron en llegar al lugar, sus rostros endurecidos y sus armas listas. Apenas cruzaron la entrada, se encontraron con varios hombres que los esperaban; sin perder un segundo, ambos abrieron fuego. Las detonaciones retumbaron en el aire mientras avanzaban, cada disparo liberando la furia y desesperación que sentían.
Alessio se adelantó, decidido a encontrar a Mariana. Cuando sus ojos se posaron en ella, sintió cómo la rabia lo consumía. Mariana estaba tirada en el sue