Elizabeth Romano
Ayer, cuando bailé, me sentí en el cielo. Era libre y feliz como nunca antes. Definitivamente, bailar es lo que más amo hacer en el mundo. La sensación de libertad que me da no tiene comparación.
Esta mañana, después de darle un beso a mis gemelos y cumplir con mi rutina de duchas, vestirme y maquillarme, me dirigí a la oficina. Era un día más, una rutina más, pero lo que me esperaba allí hizo que todo se tornara amargo.
Al llegar a la empresa, me encontré con una sorpresa desa