Sábado por la mañana.
Había pasado toda la semana procesando la conversación del lunes con León. Trabajando en Santiago Capital durante el día. Evitándolo en casa durante las noches.
Pero habíamos acordado que el sábado iríamos a hablar con mi madre.
León y yo manejamos hacia el departamento de Marcela en silencio tenso.
—¿Estás segura de esto? —preguntó mientras buscaba estacionamiento.
—No. Pero necesito respuestas.
—Ella puede negarse a hablar.
—Lo sé. Probablemente lo hará.
—¿Y entonces?
—E