Miércoles por la noche. Cinco días desde la oferta de Mauricio.
Todavía no tenía respuesta.
León y yo apenas nos habíamos hablado desde la conversación en su oficina. Buenos días. Buenas noches. Trabajo. Nada más.
La distancia era más segura.
Estaba en mi habitación revisando correos cuando tocaron mi puerta.
—¿Sí?
León abrió. Traje todavía puesto pero corbata aflojada.
—¿Tienes planes para cenar?
—Iba a pedir algo. ¿Por qué?
—Porque deberíamos hablar. De la oferta de Mauricio. De tu futuro. Co