Jueves por la mañana, cuarto día del juicio, desperté con anticipación nerviosa sabiendo que hoy escucharíamos los alegatos finales y posiblemente el veredicto si el juez decidía rápido.
León ya estaba despierto revisando correos en su tablet.
—Buenos días, ¿lista para el final?
—Tan lista como puedo estar, ¿crees que el juez decida hoy o va a deliberar hasta mañana?
—Depende de qué tan clara vea la evidencia, si no tiene dudas podría fallar hoy mismo.
Me vestí con el mismo traje gris del prime