Viernes. 5:47 AM.
Mi teléfono sonó despertándome. León ya estaba levantado. Vestido y con café en mano.
—Es Rodrigo Sánchez —dijo—. Van a arrestar a Cristóbal en trece minutos.
Contesté.
—¿Abril? —la voz de Rodrigo sonaba tensa—. La fiscal acaba de llamar. El equipo está en camino a la casa de Cristóbal. Quería que supieras.
—¿Estás ahí?
—No. Estoy en mi oficina. Pero tengo contacto directo con la fiscal. Te aviso cuando lo tengan.
—Gracias.
Colgué. Me senté en la cama procesando.
Trece minutos