Jueves por la mañana. Desperté con León ya vestido sentado en el borde de la cama.
—Buenos días —dijo pasando los dedos por mi cabello—. Dejé que durmieras. Anoche fue pesado.
—¿Qué hora es?
—Ocho. Tengo reunión a las nueve en Valverde. El equipo de seguridad llega a las diez para instalaciones. ¿Puedes estar aquí?
—Tengo que ir a Santiago Capital. Reunión con Mauricio a las once.
—Abril...
—No voy a faltar al trabajo por miedo. Eso es exactamente lo que Cristóbal quiere.
León suspiró.
—Entonce