Capítulo XXXVIII. Una venganza agridulce, acorralado.
Samary.
- “¿Qué crees que les pasó? No lo entiendo, anoche tras hacer el amor, me quedé dormida, y cuando me levanté no estaba, lo llamo y aparece así, lo peor es que no suelta prenda.”- pregunté desde mi asiento sentada al lado de Valerie.
Nuestro castigo, a esos dos ejemplos de la fidelidad masculina, por desaparecer a medianoche y venir de una clara evidencias de haber estado en una pelea, fue ignorarlos. Fue idea de Valerie, más puesta que yo sobre el comportamiento humano, en especial el c