Amanda no jadeó.
No gritó.
No se lanzó hacia la pantalla.
Observó.
Cada detalle.
La iluminación del almacén—industrial, vapor de sodio.
Paredes de concreto sin pintar.
Manchas de humedad cerca del suelo.
Un muelle de carga visible detrás del hombro izquierdo de Orion.
Y el director financiero de Luca—Marcus Hale—vivo, atado, pero sin daños visibles.
Esto no era ejecución.
Era palanca.
Orion sonrió a la cámara.
—Tú mueves piezas —dijo con calma—. Yo también.
Luca se colocó junto a Amanda en el e