El video terminó sin una amenaza.
Esa era la amenaza.
Sin plazo. Sin rescate. Sin instrucciones.
Solo prueba de acceso.
Amanda permaneció inmóvil cuando la pantalla se oscureció.
Luca ya se estaba moviendo.
—Rastrea la señal.
—Ya lo intento —respondió en voz baja.
Pero ambos sabían que Orion no usaría una transmisión rastreable. El objetivo no era la ubicación.
Era la palanca.
—Quiere reacción —dijo Luca.
—Sí.
—Quiere pánico.
—Sí.
—Y quiere dividirnos.
Amanda asintió una vez.
—Entonces no le da