El ataque llegó en silencio.
Eso fue lo que más aterrorizó a Luca.
Sin advertencia. Sin grandes gestos. Sin espectáculo público. Solo un cambio sutil en el ambiente—de esos que solo notas cuando estás entrenado para esperar la traición en el silencio.
Luca estaba en su despacho cuando la primera alerta apareció en su tableta.
Acceso no autorizado.
Sistemas internos.
Brecha de nivel tres.
Sus dedos se inmovilizaron.
Ese no era el estilo de Jason.
Jason prefería el caos. El drama. El ruido.
Esto era quirúrgico.
Luca se puso de pie de inmediato, dando órdenes a través del auricular.
—Bloqueen los servidores de Kane Holdings. Extraigan la huella digital de Amanda—ahora.
Se movió por el ático con urgencia controlada, observando esquinas, salidas, reflejos en el cristal. Todo parecía igual.
Lo que significaba que algo ya había salido mal.
Amanda estaba en la cocina, descalza, bebiendo un té que no estaba saboreando. La conferencia de prensa se repetía en fragmentos dentro de su mente—destel