Capítulo setenta y nueve. Recuerdos no bienvenidos
Jake
Mi boca habla más rápido que mis pensamientos. No puedo reprimir las palabras porque cuando pienso en hacerlo, ya lo he dicho. Lo que dije. Ella me mira como si me hubiera salido un cuerno en la frente o, peor aún. Como si estuviese mintiéndole descaradamente. Se gira para esconder su próxima reacción que se cual es: ojos nublados por las lágrimas, su rostro enrojecido hasta el cuello y el labio inferior mordido para evitar el llanto y cuidar de que no me percate del temblor que le produc