Capítulo sesenta y ocho. Expectativas
Donna
La camioneta se estaciona frente a la casa y el aire del rancho McKenzie nos recibe con un aroma a hogar que, por un segundo, me hace olvidar el susto en el hospital. Sin embargo, en cuanto abro la portezuela, veo que todos están afuera, esperándonos con el alma en un hilo. Las expectativas y la angustia se palpan en el ambiente.
En cuanto Jake baja con dificultad, apoyándose en Roland, la estancia se llena de murmullos de alivio. Las lágrimas, que creía haber agotado en urgencias, vuelve