Capítulo noventa y uno. Entre el encierro y la libertad
Jake
La expresión de Donna es casi un poema. No puedo evitar reírme de ella pegada de mi brazo, temblando porque la ventana sonó otra vez y es que por lo bonito del momento ni siquiera pensé en cerrarla. claro, ella tuvo la culpa porque me distrajo con sus besos y todo eso que hicimos en la habitación
—Es solo una ventana, Donna —le digo con una sonrisa burlona —. La brisa de la noche la abrió y tiró este adorno de cristal al suelo.
Donna se asoma por encima de mi hombro, con una mano en el p