Capítulo noventa y cinco. Irremediablemente enamorados
Jake
Tomo la mano de Donna y la conduzco hacia la habitación de Derrik. Corremos escaleras arriba con el corazón latiendo a mil por hora. No puedo esperar a subir el otro tramo de escaleras hacia la planta superior, pero primero es mi hijo y eso, es algo que ella misma me ha ensenado si que se diera cuenta de nada. Entramos sin hacer mucho ruido, el pequeño continúa con la ropa de la salida. Roland solo le quitó los zapatos.
—Pensé que iríamos al ultimo piso —sonrío. Señalo con la cabeza hacia