Capítulo catorce. Dolores de cabeza
Donna
Reflexiono en sus palabras y sobre todo en la manera de mirarme cuando las dijo. Lo hizo en serio. Muy en serio, y mis nervios están a un poquito de traicionarme. Necesito tranquilizarme porque de otro modo seré presa del pánico, y lo que pasará luego no me convendrá en nada.
¡Necesito salir de aquí!
Saco el teléfono para llamar a Jessica. Ella no es mi mejor amiga —pero en realidad es que no tengo ninguna—, no obstante, ella me ha aconsejado en algunas ocasiones. Y esa es la ventaja de qu