Capítulo treinta y seis. Vale oro
Vale oro
Ennio Di Monti sin duda no había estado preparado para esto, él había creído ciegamente en un golpe de suerte, pensando que Domenico había cometido un error al atacarlo.
—No sé de qué hablas —espetó tragado el nudo que se había formado en su garganta al ver cómo Alessio quitaba el seguro de su pistola.
—Derribaron el helicóptero de Domenico sobre el mar —anunció Alessio.
—¿Está muerto? —preguntó con un hilo de voz.
—¿No te lo dijo el hombre a quién le diste la orden de derribarlo? —c