Capítulo treinta y cinco. Querido socio
Querido socio
Mientras los restos del helicóptero cayeron al mar y el enemigo se retiraba. El ruido de una avioneta se escuchó sobrevolar los cielos de la Villa Malfa y varios autos entrar por la puerta principal, destruyendo todo a su paso.
—¡Estamos bajo ataque, señor! —gritó uno de los hombres.
Ennio se giró casi con violencia al escuchar las noticias.
—¿Cómo que estamos bajo ataque? —preguntó incrédulo.
—Hay una avioneta sobrevolando la villa y varios autos blindados, se dirigen al laberin