Capítulo cuarenta y siete. Ese día no es hoy
Ese día no es hoy
Pilar se movió sobre la cama, su cuerpo estaba envuelto entre las sábanas de seda y enredado entre las largas y firmes piernas de Domenico, luego de hacer el amor hasta el amanecer…
—Vamos a llegar tarde —le susurró él, provocando que Pilar se estremeciera y un cosquilleo corriera por toda su columna vertebral, como si aún no estuviera satisfecha. Y la verdad sea dicha, no lo estaba, Pilar se sentía codiciosa, quería más de Domenico, lo quería todo.
—¿Un mañanero? —susurró Pil