Al llegar a mi habitación, liberé un suspiro al quitarme ese horrible vestido que me recordaba demasiado a ella. La ducha se convirtió en mi refugio, un lugar donde podía dejar fluir mis lágrimas sin temor a ser juzgada. ¿Por qué me dolía tanto ver a esa mujer que era una réplica casi perfecta de mí?
Cada gota de agua que caía sobre mi piel era como un intento de lavar la confusión y el dolor que me invadían. No entendía por qué me afectaba tanto su presencia, su semblante que reflejaba una f