Al oír las palabras de Zachary, todas suspiraron aliviadas.
Pensaron que Zachary se arrepentiría.
Por suerte no fue así.
Liberty se apresuró a decir.—Zachary, no te preocupes, vigilaré a Seren estos días y no dejaré que conduzca el coche ni que beba.
—Si realmente quiere beber, dejaré que se tome dos latas de cervezas en casa y no la dejaré volver al pub.—añadió después.
—Liberty, gracias.
—Seren, quédate en casa de tu hermana unos días, cuando quieras volver a casa, avísame y vendré a recogerte