—A pesar de que sabes artes marciales, aléjate de él. Yo no soy un hombre con magnanimidad y no quiero verte estar con él porque me pondré celoso aunque sea él quien te asedie.
Antes, él también estaba celoso.
Sólo que se resistía a admitirlo.
Si no fuera porque ella le importaba, no le habría interesado con quién ella estaba.
Fue porque la tenía en su corazón, por eso se enfadó y actuó de una serie de formas irracionales.
—Si viene, le echaré, pero no puedo cortarle las piernas para que no veng