El asistente del cabeza de familia tenía la posición más alta en la familia Fisher, salvo la cabeza de familia, y nadie se atrevía a desobedecerle ni a ofenderle.
Gonzalo le pellizcó ligeramente la nariz.
Le dijo suavemente, —Si no te encuentras bien, descansa un ratito más y no pienses en nada.
—Nosotros, como asistentes de la cabeza de familia, desde el momento en que llegamos al lado de la cabeza, no podemos arrepentirnos, ni nos arrepentiremos. Somos leales a nuestra maestra toda nuestra vid