Audrey, la niña en su memoria de pocos años, ya era abuela.
Todos ya eran mayores.
Incluso la generación de las nietas de Valencia estaban casadas y tenían hijos.
Si Valencia siguiera viva y viera a sus tres nietas tan estupendas, sería muy feliz.
Ella no tendría que preocuparse por no tener una sucesora.
Ni siquiera tendría que preocuparse por dejar que cualquiera de sus nietas llevara la carga.
Qué pena que Valencia no pudiera ver lo buena que era su descendencia.
William se despertó y supo qu