Naturalmente, Lena tomó el relevo del secretario y llevó a Duncan al despacho.
Los dos secretarios siguieron en silencio a su jefe y jefa.
—Señora Samuel, gracias, pero puedo avanzar solo, no es necesario que empuje.
Duncan no quería que Lena le empujara, la silla de ruedas que utilizaba ahora era automática y podía maniobrar con facilidad.
Lena le respondió sonriendo: —No me costó mucho esfuerzo, señor Lewis, fue usted quien maniobró hacia delante.
Hoy no vestía traje, sino ropa casual. Se habí