Porque ella tenía la misma sensación.
Jasmine era la única que apenas había tenido contacto con Dalia, y no conocía en absoluto a esa mujer.
—Vamos dentro, está lloviendo y hace bastante frío.
Serenity cogió del brazo a Isabela y a Jasmine con el otro, y las tres volvieron a la caja y se sentaron.
—Voy a traeros algo de agua, tengo sed después de comerme el pastel, pero los que ha traído Zamir estaba riquísimos.
Dijo Jasmine mientras iba a servir el agua.
Serenity sonrió y ayudó a Isabela a sent