Sin pensarlo, Isabela contestó: —Creo que se parece a mi hermana Dalia, en figura y voz, excepto en la cara.
Tras una pausa, Isabela dijo: —No creo que sea ella, incluso ayer fue a la Villa de Avena a decirle a mi suegra que yo era tan mala que quería que se muriera de hambre, y le pidió dinero a mi suegra, haciéndose un lío allí.
—Más tarde, cuando Callum y yo volvimos, mi suegra cogió una bolsa de dinero y me dijo que se la diera a Dalia. Era una bolsa llena de billetes, con una denominación m