-Sonny.
Sin ocuparse en recoger una lata de leche en polvo que había caído en el medio del camino, Liberty levantó apresuradamente a su hijo y comprobó nerviosamente si tenía heridas.
No paraba de preguntar: -Sonny, ¿dónde te has herido? ¿Dónde te duele? Díselo a mamá.
-Mamá.
Sonny lloró y rodeó el cuello de Liberty con ambos brazos, sin soltarla.
No se hirió, sólo se quedó asustado.
-¡Peng!
Sonó un fuerte estadillo.
Instintivamente, Liberty miró hacia la escena y fue un coche el que había gol