Elisa se quedó un rato en silencio y le preguntó: —¿No encuentras ninguna prueba?
—No. Quizá sea porque no gastamos mucho tiempo en esto. Si dedicamos algo más de tiempo y esfuerzo a investigarlo despacio, quizá encontremos alguna pista, pero no habrá muchas esperanzas. Fue hace décadas, al fin y al cabo, y aunque hubiera testigos, ya los habría acabado Sandra. Quizá todas las personas que lo sabían estén muertas.
Elisa se calló.
Audrey le dijo a su hija: —Elisa, no tienes que preocuparte por es