Román y Kevin fueron a pescar y pasaron toda la tarde.
Al atardecer, los dos hombres volvieron a casa con dos cubos.
En el cubo de Román sólo había una unos diez peces, mientras que en el de Kevin había docenas.
—Kevin, sabes pescar muy bien. Usamos las mismas cañas y el mismo cebo, ¿por qué los peces siempre van hacia ti y todos caen en tu anzuelo? Es la primera vez que pesco tan pocos peces.
Román elogió a Kevin por sus buenas habilidades de pesca mientras caminaba.
Kevin sonrió y respondió: —