Además, el negocio prosperaba mucho y ganaaba más que antes.
Isabela llevó el ramo en brazos y salió de la puerta.
Antes, Callum siempre le pedía que entregara las flores a su oficina, así que Isabela ya sabía el camino de memoria después de haber ido y venido varias veces. Podía llegar con facilidad a la Corporación York sin ayuda de nadie.
Por el camino, Isabela no llamó a Callum con antelación para informarle.
Al llegar al destino, no entró en la empresa y se limitó a esperar en la entrada.
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