—Isabela.
Callum se quedó mirando sus labios rojos, con los ojos cada vez más calientes.
Isabela no podía verlo, pero sentía su cambio.
Su voz era cada vez más grave cuando la llamaba por su nombre.
Otra vez quería ser malo.
Consciente de ello, Isabela Instintivamente se dio un paso hacia atrás.
En sus brazos sostenía el gran ramo de flores de billetes que Callum le había dado.
En su prisa por retroceder, chocó accidentalmente con una maceta de flores.
Justo cuando estaba a punto de caerse, un p