Isabela salió de la caja con la intención de elegir las rosas para Callum.
Después fingió haber oído los pasos, se detuvo, volteó hacia Marisol y llamó suavemente:
—Mamá.
Marisol miró por primera vez a Callum y le pareció muy familiar. Una sonrisa amigable apareció en su rostro, y le preguntó a Callum:
—Señor, me parece que le conozco. ¿Quién es usted?
Un hombre que podía manejar un Maybach no era común.
Callum se enderezó, se volteó y se encontró frente a frente con Marisol, respondiendo con co