—Vendrán a pedirnos ayuda en algún momento.
Zachary lo dijo, como si pudiera prever el futuro.
Serenity rió ligeramente.
Él mismo era tan inexpresivo y frío como la madera. ¿Qué ayuda podría ofrecer si sus hermanos menores vinieran a él? Probablemente sus soluciones solo empeorarían las cosas.
—Querida, parece que no confías en mí —comentó Zachary.
—No es eso —contestó Serenity.
Zachary la miró a los ojos y dijo: —Verás. Cuando tienen problemas, siempre vienen a mí, su hermano mayor, en busca de