bajo la luz de la luna
El silencio se hizo presente en la boda, todos comenzaron a susurrar y mirar en dirección al altar con preocupación. Leandro sostuvo mis manos dándome la fuerza para seguir adelante, claro que me quería casar con él, era lo único que quería, pero los nervios me estaban jugando una mala pasada nada más.
—Sí, acepto— dije finalmente.
Continuamos con la ceremonia, intercambiamos los anillos y nos dimos aquel beso de amor que anhelábamos tanto el uno del otro, no un beso que