verdades ocultas
—Bien —Lorenzo sonrió mientras apagaba su cigarro—, me encargaré de ella. Ustedes hagan lo que sea.
Lorenzo se puso de pie para llevar a Anaís a otra habitación.
Matteo de alguna manera notó la tensión entre Leandro y mía. Apretó sus finos labios para luego ponerse de pie junto a los hombres que estaban en la sala; decidieron salir con la excusa de que querían revisar el perímetro y asegurarse de que todo estuviera en orden.
Leandro caminó en dirección a la botella de whis