Pon tu firma Señor CEO
Leandro se encontraba bebiendo tranquilamente de su taza de café mientras me observaba con atención. Su postura era relajada, pero sus ojos… sus ojos no dejaban pasar absolutamente nada. Yo, en cambio, estaba nerviosa. Sentía el pulso acelerado y un nudo constante en el estómago. Aun así, estaba decidida. No había dado marcha atrás hasta ahora, y no pensaba hacerlo.
—Y dime… ¿cuáles son tus intenciones? —preguntó finalmente, con una leve sonrisa en los labios, como si de